Persiste riesgo de que México sea un importador neto de petróleo: Moody´s




Dice la calificadora que la petrolera vivirá sequía de inversiones en 2021 por su limitada capacidad de generar flujo de efectivo, aunado a sus altas contribuciones a las finanzas públicas y a la decisión del gobierno de prescindir de la inversión privada.

La falta de liquidez y el alto endeudamiento dificultarán a Pemex la tarea de encontrar capital de inversión el año entrante, y por otro lado el gobierno mexicano suspendió las subastas de campos petroleros y las alianzas de producción con las petroleras privadas, señala Moody´s en un reporte sobre el panorama que espera a las principales petroleras latinoamericanas.

En esas condiciones, no solo será difícil para Pemex aumentar su producción, sino que puede enfrentar problemas operativos, alerta la calificadora.

“Pemex Exploración y Producción puede ayudar a incrementar su producción de petróleo de alguna manera, pero persiste el riesgo de que México se convierta en un importador neto de petróleo, dado su plan de aumentar la capacidad de refinación en Dos Bocas y el aumento en la utilización de las refinerías existentes”, advierte.

Al mismo tiempo, la petrolera mexicana carece de tecnología para explorar y producir petróleo en aguas profundas, lo que la ha llevado a enfocar su crecimiento en campos maduros, pero en éstos la producción está en declive, lo que indica que la capacidad de la compañía para mejorar su flujo de caja en 2021 será limitada.

“Pemex planea aumentar su gasto de capital en ambos años (2020 y 2021), en línea con el mandato del gobierno de incrementar la producción de petróleo y combustibles, sin embargo, los débiles flujos de caja harán de esto todo un reto”, agrega Moody´s.

Dado el crecimiento esperado de 2.2% de la economía mexicana el año entrante, luego de la caída de 7% este 2020, no se espera una demanda robusta de combustible, agrega, además de que la baja repentina en el precio y volumen de las importaciones de gasolina para revenderla a las estaciones de servicio aumentará su necesidad de capital, agrega.

Por tanto, el flujo operativo de Pemex (Ebitda) dependerá sobre todo de los precios del petróleo y los volúmenes de producción y, a su vez, la industria energética del país depende de lo que ocurra con Pemex. “El sector de energía de México dependerá del futuro previsible de Pemex, dado que las recientes inversiones en Exploración y Producción de otras compañías solo gradualmente elevarán la producción y generarán ingresos”, indica.

A diferencia de Petrobras, que tiene una libertad similar a las petroleras privadas para usar sus recursos, en México el gobierno federal se apoya mucho más en las regalías e impuestos de su petrolera, que le proporciona 14% del presupuesto federal a partir de las ganancias obtenidas con el crudo y el gas, y su agenda no favorece la participación del capital privado, dejando a Pemex la obligación de generar rentabilidad a pesar de su limitado capital disponible y alto endeudamiento.

Interés de privados se congela

Mientras tanto, el interés de los inversionistas privados en torno de las oportunidades de la industria petrolera mexicana se enfría, en la medida en que el gobierno favorece a Pemex y los reguladores pierden autonomía, afirma Moody´s.

Considera que, aunque es improbable, la posibilidad de cambios mayores en el marco legal del sector de energía mantienen en alto el riesgo asociado con los aspectos políticos, mientras que la suspensión indefinida de las subastas de petróleo y gas y los farmouts (asociaciones en la que Pemex pone el yacimiento de crudo y el privado la inversión para sacarlo) ha evitado la inversión extranjera y retrasa el desarrollo y crecimiento de la industria.

La ausencia de farmouts y la asociación con terceras partes impedirá que crezcan las reservas de Pemex”, augura Moody´s.

La agencia vaticina que Pemex no entrará en nuevos farmouts en sus bloques de exploración en el futuro previsible, y asegura que los riesgos de agotamiento de sus actuales campos petroleros se incrementan mientras dedica todos sus esfuerzos a estabilizar e incrementar su producción de crudo.

Señala que esta urgencia del gobierno de estabilizar la producción ha conducido a Pemex a bajar el énfasis en la exploración, particularmente en aguas profundas, para favorecer de la anhelada autosuficiencia en producción de combustibles.

En estas condiciones, dice, es menos probable que mejore la capacidad de Pemex de generar flujo de efectivo, y ello conlleva el encarecimiento de costos al momento de contratar nueva deuda y la reducción de opciones de acceso a los mercados de capital.

El gobierno busca alcanzar la autosuficiencia en combustibles con su nueva refinería (Dos Bocas) de 340,000 barriles diarios, a pesar de disponer de tener acceso a importaciones en condiciones adecuadas y a subutilización de su capacidad instalada de refinación, si bien necesita mantenimiento o actualizaciones.

Las estimaciones oficiales son que Dos Bocas le costará 8 mil 919 mdd y que entrará en servicio para finales de 2024. “Creemos que el costo estimado es muy bajo, y que el plazo de arranque es optimista”, indica Moody´s.

Por otro lado, México importa cerca de 60% de su consumo de gas natural, lo que implica buenas oportunidades para la inversión privada en distribución e infraestructura, pero recientes desacuerdos contractuales entre operadores de ductos y la CFE han reducido el apetito.

 

Fuente: Aristegui Noticias