La transición energética en Nuevo León dejó de ser un plan a futuro para convertirse en una agenda técnica en marcha. Bajo el modelo danés de alianzas climáticas, clústeres industriales y autoridades locales trabajan con expertos internacionales para identificar oportunidades de ahorro, optimizar recursos y reducir emisiones de manera medible y rentable.
Uno de los resultados más contundentes hasta ahora fue la realización de cinco auditorías energéticas a industrias de alto consumo, las cuales generaron más de 150 recomendaciones prácticas para reducir el gasto energético. De acuerdo con Alejandro Maldonado, coordinador local de la Agencia Danesa de Energía, estos hallazgos son solo el inicio: “Imaginen si hiciéramos esto con todas las empresas del estado; el potencial de ahorro es enorme”.
Eficiencia energética y simbiosis industrial en acción
Los cuatro pilares técnicos que guían esta transformación son:
Eficiencia energética industrial:
Desde el control automatizado de iluminación hasta el rediseño de procesos, las empresas ya implementan soluciones como sensores de movimiento, aislamiento térmico y optimización de motores.
Simbiosis industrial:
Un estudio de simbiosis permitió detectar sinergias entre industrias, como compartir subproductos, calor residual o infraestructura para reducir costos y emisiones, apostando por una economía circular funcional.
Integración de energías renovables:
Se promueve la instalación de paneles solares bajo esquemas de generación distribuida, sin necesidad de permisos federales. Esto permite a las empresas no solo ahorrar, sino también ganar resiliencia energética.
Edificaciones eficientes:
La mejora del rendimiento energético en plantas y oficinas —desde aires acondicionados hasta envolventes térmicas— es otra área clave que recibe apoyo técnico con base en modelos aplicados en Dinamarca.
Resultados del modelo danés en la industria de Nuevo León
Durante los talleres, representantes empresariales compartieron casos reales: proyectos de instalación de paneles solares con baterías, reutilización de energía térmica y nuevas líneas de producción con control inteligente del consumo.
“La energía más barata y limpia es la que no se usa. Eso es eficiencia”, afirmó Claus Andreasson, asesor jefe del gobierno danés, quien presentó comparativos donde reducir el consumo es más económico y rápido que instalar nueva generación eléctrica.
En su intervención, Andreasson también destacó la importancia de eliminar barreras mentales y burocráticas: “No existe el ‘no se puede’. A veces una solución sencilla puede ahorrar millones en la operación de una planta”.
Los resultados que se generen a partir de este piloto permitirán desarrollar hojas de ruta específicas por clúster, con metas, obstáculos y soluciones priorizadas. Además, se recopilarán datos clave sobre consumo, emisiones y prácticas para alimentar una base de conocimiento compartida que impulse mejores políticas públicas.
“Venimos a construir soluciones adaptadas a México, aprendiendo de los errores y éxitos de Dinamarca”, recalcó Andreasson.
La transformación técnica de la industria de Nuevo León ya comenzó. Y si bien el reto es enorme, el enfoque paso a paso, basado en evidencia, demuestra que la sostenibilidad no es una carga, sino una oportunidad real de competitividad.
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